El Bleu Centenaire tiene exactamente la misma potencia que un Veyron normal, es decir 1001 CV. No veíamos un Bugatti del color que recubre y da nombre el vehículo desde el Bugatti EB-110 de 1992. Un deportivo con carácter que fue construido justo un año antes de que Volkswagen comprase la marca y la convirtiera en símbolo de coches rápidos y únicos.
Sigue montando el mismo motor W16 de 7.993 cc y los famosos 1.001 CV de potencia. Los cambios se limitan a lo estético, con una carrocería pintada con los colores de competición de la marca, concretamente utilizando dos tipos de pintura: Sprinblue Matt y Sprintblue Gloss, con acabado mate y brillante respectivamente. El motor comparte el mismo tono.





























